El agua, sustancia vital

Mezclas y soluciones

El agua que habitualmente vemos no está sola, en su interior contiene sales, minerales y otras sustancias. Esto sucede porque el agua es un solvente casi universal en la que pueden encontrarse disueltas innumerables sustancias orgánicas e inorgánicas.
Cuando agregamos una sustancia (soluto) a otra (solvente) hacemos una mezcla. Las mezclas pueden ser heterogéneas u homogéneas.


1 Una mezcla es heterogénea cuando sus componentes pueden distinguirse a simple vista. Por ejemplo: en un recipiente con agua agregamos arena.


2 Una mezcla es homogénea cuando no se pueden distinguir sus componentes. Por ejemplo: en un recipiente con agua agregamos sal y removemos.


A las mezclas homogéneas se las llama soluciones . En estos casos, el soluto agregado al agua se divide en grupos de tan pocas moléculas que ya no puede distinguirse, ni aún con microscopio. Aunque sí le puede dar al agua otro sabor, color u olor. Así como hay sustancias que se mezclan con el agua y dan como resultado soluciones, hay otras -como el aceite- que nunca se mezclan homogéneamente con ella. Se dice entonces que son inmiscibles, que significa "que no se puede mezclar". Cuando se agrega al agua una sustancia inmiscible, se obtiene siempre una mezcla heterogénea.

Sabías que?

La temperatura influye en las soluciones

Al azucarar un té, veremos que se disuelve mejor mientras más caliente esté el agua. En otro ejemplo, si queremos agregar azúcar a un jugo de naranja bien frío, será muy difícil disolverla. La conclusión que sacamos es que la temperatura influye en la preparación de las soluciones. La cantidad de azúcar que podamos disolver dependerá de la cantidad de azúcar, de la cantidad de agua y de la temperatura de ésta. Podemos decir entonces que a una determinada temperatura hay una cantidad máxima de soluto que se puede disolver en el solvente. Esto se denomina solubilidad. La solubilidad varía de acuerdo con la temperatura. En la mayoría de los casos aumenta.