En general, en los animales se pueden observar
procesos similares a los que vimos en los seres humanos. Si bien varía
con la especie, todos contienen en sus organismos altos porcentajes
de agua.
La medusa
de mar, por ejemplo, está formada por el 99% de agua, mientras que
en algunos insectos, el porcentaje alcanza el 40%. Los peces están constituidos
por aproximadamente un 65 a 80% de agua.
Además de tomar y eliminar el agua que necesitan, los animales son capaces
de guardarla. Algunos lo hacen directamente en determinada parte
de sus cuerpos, como ciertos lagartos lo hacen en las escamas
de su piel. Otros la almacenan en depósitos de grasa,
de los que pueden extraerla cuando la necesitan.
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Esto sucede comúnmente en los animales que viven en el desierto, como
los camellos, que cuando necesitan humedad, sus cuerpos son
capaces de transformar la grasa en agua.
La mayoría de los animales domésticos pueden estar sin comer varios
días porque el organismo tiene reservas, pero no pueden pasar mucho
tiempo sin tomar agua.
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