Los vegetales o plantas, de los que se
conocen más de un millón de especies, fueron los primeros seres vivos
que aparecieron en la Tierra. Se los denomina "pulmones del planeta"
porque son los productores del oxígeno indispensable para la vida animal.
Las plantas adoptan infinidad de formas y tamaños y habitan en cualquiera
de las condiciones posibles de vida en la Tierra. En los lugares donde
hay escasez de agua, las plantas se han adaptado para vivir desarrollando
raíces profundas, espinas en lugar de hojas, tallos que retienen agua
y una piel muy dura para conservar la humedad y evitar la deshidratación.
Bajo estas condiciones, la mayor parte de la vegetación tiene una vida
corta, condicionada por la existencia de agua. Cuando hay agua suficiente,
en los oasis,
se desarrollan en gran número.
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Todos
los vegetales tienen un elevado contenido de agua, incluso algunos
están compuestos por más de 95% de líquido. Una sandía, una naranja,
una calabaza, una banana y una papa tienen jugos que se componen sobre
todo de agua. La planta de maíz, por ejemplo, puede transpirar aproximadamente
cien litros de agua durante su período de crecimiento, lo que corresponde
a dos litros diarios.
Los vegetales utilizan el agua en los siguientes procesos:
Como "vehículo"
para transportar y distribuir las sustancias nutritivas del suelo, a través
de sus raíces, hacia las distintas partes de la planta.
En la respiración,
transpiración y
fotosíntesis.
Además, a través
de la transpiración, los vegetales emiten vapor de agua hacia la atmósfera,
regulando así su temperatura y aportando humedad al aire.
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