El conjunto de las aguas que forma parte
de la corteza
terrestre se denomina hidrosfera, o "envoltura acuosa". Ésta cubre
el 71% de la superficie del planeta, mientras que las tierras
emergidas ocupan el 29% restante. La mayor parte de la hidrosfera
está compuesta por las aguas oceánicas (océanos y mares), y el resto la
forman ríos, lagos, glaciares, aguas subterráneas, la humedad del suelo
y el vapor de agua suspendido en el aire.
Los océanos son cuatro: Pacífico (el de mayor superficie), Atlántico,
Indico y Glacial Ártico. Todos ellos representan más del
94% de las aguas del planeta. El otro 6% corresponde a las aguas continentales
y a las aguas presentes en la atmósfera. La hidrosfera representa el total
de agua existente en la Tierra e interactúa con los otros sistemas físicos
(atmósfera,
litosfera) y con el sistema biológico (biosfera)
funcionando como un sistema integrado y estrechamente relacionado.
El
agua y la atmósfera
En la atmósfera se encuentra una cantidad variable de vapor de agua que
aproximadamente corresponde al 4% del volumen total del aire. Se
calcula que el vapor atmosférico alcanza los 14.000 km3, lo que
representa el 0,001% del volumen total de la hidrosfera.
La presencia de vapor de agua en la atmósfera da origen a la mayor parte
de los fenómenos meteorológicos, como por ejemplo: las nubes, la lluvia,
la nieve, el granizo, el rocío, el arco iris, los tornados y huracanes,
las tormentas eléctricas, entre otros.
El
agua y la litosfera
El suelo es la capa superficial de la litosfera, donde se efectúan parte
importante de los procesos bioquímicos que sustentan la vida en el planeta;
en ellos el agua y la humedad del suelo desempeñan un importante rol.
La humedad del suelo representa, aproximadamente, el 0.005 % del volumen
total de la hidrosfera.
El
agua y la biosfera
El
agua, al incorporarse al suelo, tiene una estrecha vinculación con
los procesos biológicos de todas las formas de vida sobre la Tierra.
El agua conforma la solución acuosa de sustancias nutritivas que absorben
las plantas a través de sus raíces, interviene en las reacciones químicas
de los organismos y facilita la actividad de las bacterias que descomponen
la materia orgánica. l
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