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Desde
el nacimiento de nuestra cultura, las primeras tribus y clanes comprendieron
la importancia que tenía el agua para asegurar la supervivencia de la
especie. En toda la historia de la humanidad, la mayor parte de los
asentamientos se ubicaron en zonas geográficas con abundancia de agua.
Los ríos eran beneficiosos ya que proporcionaban agua para riego y servían
como vías de comunicación, aunque cuando crecían también solían provocar
grandes catástrofes.
El ejemplo de la cultura Sumeria
es uno de los más conocidos. Ésta se desarrolló en el fértil valle situado
entre los ríos Tigris y Éufrates, hace unos 6.000 años.
El estudio de esta civilización, de sus técnicas de cultivo y de su
modo de utilización del agua, señala que la disponibilidad de este recurso
cumplió un papel determinante en su evolución socio-económica.
En el antiguo Egipto, el valle fértil del río Nilo (el más largo
del mundo con casi 6.700 km de longitud) proporcionó durante miles de
años terrenos aptos para la agricultura.
Otras civilizaciones tuvieron origen en las denominadas
llanuras aluviales: al norte de la India, en las márgenes de los
ríos Ganges y Brahmaputra, nació la civilización Hindú;
y a orillas de los ríos Yang-tsé y Huang-él (o Amarillo),
se desarrollaron las primeras tribus chinas.
Algo que demuestra la importancia del agua para los pueblos es que en
todas las versiones sobre la creación del mundo, el agua tiene mucho
que ver como elemento fundamental para la vida.
Para todos los pueblos
precolombinos del actual México, y en especial para los aztecas,
el agua era el factor esencial de estabilidad y organización.

Tenían una técnica muy especial de cultivar: sobre los lagos que rodeaban
la actual ciudad de México, armaban balsas con cañas ancladas con palos
y cubiertas de tierra. Esta técnica se llamaba chinampa
y les permitía obtener una gran producción de maíz.
Para los incas,
el lago Titicaca era el centro del mundo original. Cerca de Cuzco están
los baños del Inca, lugar de peregrinación donde la familia del soberano,
con una gran ceremonia, acudía a tomar baños de agua de gran valor curativo.
| ¿SABIAS
QUE...? |
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Las
civilizaciones agrícolas de las llanuras aluviales estaban
constantemente amenazadas por los pastores nómades que vivían
en las estepas y los desiertos. En épocas de crisis políticas,
crecimientos de población o escasez de pastura para el ganado,
estos grupos invadían los centros poblados, saqueaban las
ciudades y, muchas veces, las destruían. |
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